Entrar en la ex-ESMA
Foto: (Detalle de izq. a der.): Osvaldo Bayer, Eduardo Luis Duhalde y Andrés Zerneri.


La identidad es siempre una pregunta, una cuestión. Es esa potente interrogación por el "quiénes somos", que nunca cesa, tanto más cuando se trata de la identidad de una nación y de sus pueblos. Pero también es allí donde más íntimamente se entrelazan lo privado y lo público, lo singular y lo universal. 

Este domingo, todos los que día a día trabajamos para hacer realidad el Monumento a la Mujer Originaria, pudimos experimentar, en carne propia, ese punto de inflexión donde se siente que la historia personal confluye con la colectiva. Este domingo 1º de Mayo de 2011 ingresamos en la ex-ESMA. Coincidencia o no, la fecha cobra relevancia además porque guarda la memoria de luchas pasadas, de esos trabajadores a los que bien supo retratar tantas veces Osvaldo Bayer, nuestro querido Osvaldo, quien estuvo presente, acompañando el proyecto como siempre. 

Ingresar en la ex-ESMA no es fácil. Es entrar en el vientre mismo del horror pasado, en el lugar emblema del último genocidio sufrido en nuestro país. Lo que se percibe claramente al ingresar al predio es la racionalidad misma del terror, algo que no fue obra de ningún exceso, sino la sistemática aplicación de un plan de exterminio. Un exterminio que siglos atrás sufrieron nuestros pueblos originarios. 

No es posible cerrar los ojos ante estos horrores que nos acontecieron, ni tampoco debemos caer en la trampa del dolor, dejar que nos paralice el sufrimiento. 
Es por eso que si bien es difícil entrar en la ex-ESMA, es también muy auspicioso. Algo cambió, algo se está movilizando para que en ese lugar donde funcionaba una poderosa maquinaria de muerte se esté gestando un proyecto que apuesta por construir y luchar desde la alegría, desde la esperanza y el compromiso. Porque será ese el lugar donde se construya el Monumento a la Mujer Originaria, donde funcionaban antiguamente los Talleres Básicos de la ex-ESMA. 

Tenemos que agradecer la presencia del Señor Secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, quien nos hizo el honor de compartir esta jornada con todos nosotros. Y especialmente agradecer las gestiones de la Directora General del Archivo Nacional de la Memoria, la Señora Judith Said, gestiones que posibilitaron este feliz encuentro. Porque de eso se trata, de un encuentro que reúne la memoria de las luchas de nuestros pueblos y el anhelo de construir una identidad que de verdad nos represente a todos y todas. Un anhelo que se verá realizado en un símbolo, el Monumento a la Mujer Originaria, símbolo que no pretende clausurar la pregunta por el quiénes somos, sino ampliarla, hacia nuevos y felices horizontes.

Liliana Sotelo